ABANCO 38

ABANCO/Cosas de Soria

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La Varona de Castilla:
de Barahona (Soria) a Villanañe (Álava)

Antonio Ruiz Vega ante el rótulo de la localidadNuestro viaje a Villanañe (Alava)

Hace ya tiempo que, por pura curiosidad, buscamos el lugar de Villanañe en el mapa provincial de Alava y el pasado mes de septiembre decidimos visitarlo.

Realizamos este viaje en compañía de Isabel Goig y Antonio Ruiz, de la redacción de ABANCO/COSAS DE SORIA. Pensábamos que su mera existencia era ya motivo de interés, pero encontramos mucho más de lo que esperábamos.

Con hacernos la foto en la entrada del pueblo y visitarlo brevemente nos hubiéramos conformado, pero en cuanto comenzamos mínimamente a indagar nos fuimos topando con la presencia de la Varona pues no en vano aquel era su solar patrio: el alavés (y antaño castellano) valle de Valdegobía (llamado así por el monte Gobea, que se enseñorea sobre la comarca).

Este confín de Alava es una de las zonas más deprimidas de la rica provincia e incluso cuenta con algunos despoblados, cosa realmente insólita en el País Vasco. Algunos de sus habitantes le llaman "La Siberia alavesa" pero, tras recorrerlo detenidamente, yo les aconsejaría que visitaran Soria, por ejemplo Barahona -localidad a la que les hermana la propia leyenda de la Varona- y compararan...

En el censo de 1910 Villanañe tenía 306 habitantes y 312 en el de 1920. Por los años cuarenta había descendido a 258. Tengo entendido que ahora tiene muchos menos. Situada a la orilla del río Omecillo, en terreno llano, produce cereales y hortalizas. La memoria oral dice que en este lugar se construyó, a finales del siglo VII "una torre con foso y barbacana que, según la tradición, fue habitada por don Pelayo hasta que fue llamado a reinar en Asturias".

Gracias a Jesús María Beltrán de Salazar y a su hermano José María, tuvimos el privilegio de visitar la recién restaurada fortaleza de los Varona, que Jesús María nos mostró detalladamente, ilustrándonos eruditamente acerca de su distribución, historia, etc. Como en tantos otros casos la restauración ha quitado algo de encanto al edificio, aparte de algunos detalles discutibles que sería largo enumerar. El archivo de los Varona, que deberá regresar a la casa una vez completado su catalogación en Vitoria, dotará de un atractivo enorme a este palacio que en su día, será sin duda un foco de atracción para toda la comarca. En el atrio de entrada, Jesús María nos mostró un curioso dibujo en forma de rosetón realizado con cantos rodados y que tiene el mismo diámetro que la campana mayor de la catedral de Toledo, mientras que el grosor del círculo exterior es también el mismo que el de la citada campana. Se ignora quien mandó hacerlo ni el motivo por el que quiso reproducir las magnitudes de la campana toledana. Me pregunto, incluso, quién sería quien se percatara primero del detalle.

El cercano jardín ha desaparecido y el propio monumento/fuente de los Varona, donde figuran sus armas, ha sido limpiado con chorro de arena, hasta el punto de que parece de reciente factura. Vimos fotos del frondoso jardín de antaño y la fuente cubierta de musgos y líquenes, con un efecto mucho más evocador. Quizá los restauradores debieran haber pensado en los mil y un detalles que configuran el encanto del lugar...

Durante el fin de semana que pasamos en Alava pudimos visitar un sinfín de lugares evocadores, como la iglesia de Tuesta, de un románico de transición bellísimo y, ya en el viaje de regreso a través de Burgos, la enigmática ermita de San Pantaleón de Losa, el monasterio de Oña, etc.

María Villanañe y Barahona de las Brujas

Grabado del Semanario Pintoresco Español, 1848 (Archivo Histórico Provincial de Soria)La "Varona de Castilla", María Pérez de Villanañe (1) es famosa en Soria y provincia por ser la protagonista de la famosa leyenda homónima y por haber vencido y capturado con su sola fuerza nada menos que al rey de Aragón, Alfonso el Batallador. La batalla tuvo lugar en los Altos de Barahona y por eso se la recuerda allí en forma de veleta sobre la torre parroquial, que representa una silueta de un guerrero a caballo blandiendo una espada.

La leyenda la recoge Florentino Zamora Lucas (2), quien ya señala que aquellos parajes son también famosos por haber sido lugar de reunión de brujas, cuestión ésta muy debatida, dada la homonimia con un lugar de Navarra. Recoge también Zamora Lucas que los altos llanos de Barahona, fueron lugar de paso del arquero Cook, en 1598, quien los halló "estériles en pan y vino y leña". Que también pasó por allí la reina María Luisa de Orleans, por haberse extraviado su séquito, siendo el año de 1679. Le tocó el turno luego a don Diego de Torres y Villarroel (el gran Piscator) quien, por cierto, sí que era creyente en las brujas de Barahona y hasta cabe decir que la propia María Pérez es una muestra de ello porque, para los celtas irlandeses, una bruja -Morrigan- era sobre todo una mujer guerrera y recordemos cómo en Francia, seguidores de esta tradición, a la Doncella de Orleans la llevaron a la hoguera por lo mismo.

El momento histórico durante el cual tiene lugar la leydnda es de las luchas entre Castilla -que defendía a la reina Urraca y al heredero Alfonso VII- y Aragón, donde reinaba Alfonso "El Batallador".

María Pérez, de Villanañe, era viuda del infante don Vela (hermano de tres reyes de Aragón: Pedro I, Alfonso I y Ramiro El Monje), siendo su tercera mujer, y fue hermana de Alvar Pérez y Gómez Pérez. De su boda con Vela nació Rodrigo Varona, el primero de la estirpe.

Los hermanos de María luchaban a favor del rey castellano, Alfonso VII, y acudieron a Barahona para defender sus colores, pero no sabían donde dejar ni con quien a María durante su ausencia. Ella se vistió con armadura y quiso ir a luchar con ellos. Tras la reyerta se produjo cierta dispersión entre las tropas y María, sóla, en la penumbra de la tarde, se topó con otro despistado: Alfonso el Batallador. María llevaba el rostro cubierto con la celada, como lo muestra luego la estatua heráldica que todavía se puede observar en su posesión de Villanañe y así luchó contra el aragonés, partiéndosele la espada, pese a lo cual, fue tan grande su valor, que venció a su oponente y le hizo prisionero. Admirado, el rey castellano, le dijo: Habéis obrado, no como débil mujer, sino como fuerte varón y debéis llamaros Varona, vos y vuestros descendientes y en memoria de esta hazaña usaréis las armas de Aragón.

Dice J. de los Ríos Casquero, de quien Zamora confiesa haber tomado la leyenda, que el origen de estas barras de Aragón es imposible que fuera ese, y más bien las tendría en el escudo por haber sido mujer de don Vela, pero esto es discutible ya que las bandas estan terciadas, en diagonal, lo que significa que son trofeo.

La espada truncada también aparece en el monumento que pudimos contemplar en la Casa de los Varona.
Esta leyenda, como decimos, es muy conocida en Soria y existe un grabado, bastante reproducido, publicado por primera vez en el "Semanario Pintoresco Español", en 1848, que la representa con escudo y espada en medio de un tropel de guerreros, aunque con la cara descubierta.

María Villanañe en la Historia y en la Leyenda

Monumento/fuente a la Varona en el jardín de su casa solariega (Villanañe, Alava)Menéndez y Pelayo dice que "existe en el archivo de la casa solariega de los Varona, cerca de Villanañe, en la provincia de Alava, una genealogía compuesta en 1715 por el padre Miguel de Varona, religioso agustino, de cuya tradición publicó Rafael Monje un resumen en el Semanario Pintoresco Español (1848), y que resulta completamente ajustado a la comedia de Lope".
Después de capturar al rey aragonés cambió su nombre de "Pérez" por el de Barona y sustituyendo el águila de sus armas por

...las mismas barras

Que trae el Rey de Aragón

Al escudo atravesadas...

La vida de María Pérez, que algunos hacen descender directamente delconde castellano Fernán González, que fue también señor de Alava, no terminó con su gesta de armas. Se dice que después mandó construir un puente y varias casas, una iglesia y un magnífico palacio en la localidad palentina de Dueñas. Es tradición que anduvo por la rioja, donde levantó memoria, antes de casarse con el infante Don Vela. Al morir éste decidió pasar sus últimos días en un convento y se retiró al de Oña (Burgos), donde murió a los setenta y tres años de edad y ocho de monacato. En Oña, donde también estuvimos, no encontramos memoria alguna de ella.

La Varona y la literatura

Juan de Mena en sus "trescientas" llama a María Villanañe "Mágica Nobiliaria".
En su "Blasón de Armas y Linajes" Gratia Dei transcribe la leyenda. Pellicena, en su comedia "El Médico del Amor" trata también de ella.
"La Varona castellana" es una comedia de Lope de Vega anterior a 1604. En ella Lope vindica de un modo bastante parcial a la reina Urraca y vitupera a Alfonso "El Batallador". Lope de Vega alude a María en otras dos obras: La Filomena y La Jerusalén conquistada.
Cañizares, con el mismo tema, escribió La señora Mari-Pérez.

 Los Varona

Jesús María Beltrán de Salazar VaronaJosé María Beltrán de SalazarLo cierto es que el castillo de los Varona existe en las inmediaciones de Villanañe, recientemente restaurado por la Diputación alavesa, aunque todavía no abierto al público. Pudimos visitarlo gracias a la deferencia de dos descendientes del apellido Varona, José María y Jesús María Beltrán de Salazar.

La saga de los Varona cuenta entre los descendientes del apellido a Francisco Varona o Varaona Valdivieso, religioso del XVI-XVII, autor de numerosas obras teológicas y a Cándido Varona y Olarte, militar del XIX, autor de varios tratados bélicos.

La rama cubana de la familia es especialmente extensa, sobresaliendo el polígrafo Enrique José de Varona y Pérez, nacido en Puerto Príncipe en 1849 y que tocó una variedad de temas apabullante a lo largo de su vida, incluyendo filosofía, psicología, etc. También participó en política.

Jesús María Beltrán de Salazar, nuestro amable cicerone por la casa fuerte de los Varona, nos contó que una de las primeras dinamos que hubo en España se instaló en la ferrería de Villanañe y daba luz al castillo y al pueblo. Hasta hace poco estaba el tendido que iba de la ferrería al castillo, pero unos gitanos al saber que no llevaba corriente lo desmontaron y se lo llevaron.

Su hermano, José María, el actual propietario de la vivienda rural Ansotegui, donde pernoctamos, fue también un innovador de la comarca, habiéndo traído el primer tractor, la primera cosechadora, el primer sinfín de elevación de grano, que vió funcionar en el puerto de Barcelona y se hizo traer inmediatamente, así como de la primera abonadora, a la que descubrió en la fábrica Zaga de Durango, donde era sólo un modelo experimental y que al principio no le quisieron vender, y que ahora conserva con cariño después de haberla usado durante mucho tiempo.

Los Varona en ENZA

El palacio de los Varona en Villanañe (Alava)El diminuto valle de Valdegovia, en el que actualmente vivirán en torno a las 1.000 personas, cuenta con una publicación, ENZA, de carácter trimestral, verdaderamente lujosa y de excelente presentación que para sí quisiera no ya una comarca sino aun una provincia entera como la nuestra. En el nº 3 Juanjo Angulo nos habla de la familia Varona y de sus hábitos festivos en los primeros años del siglo XX (El verano de los Varona)

Los Varona -explica- representan uno de los escasos ejemplos de familias notables españolas que de forma ininterrumpida han vivido en el mismo lugar desde el siglo XV hasta nuestros días.
El castillo de verdad y real como la vida misma, sus lugares recónditos e inexpugnables, las armaduras, el puente levadizo, los sables y pistolas, las murallas, la torre y el foso lleno de ranas, tencas y percas eran estímulos más que suficientes como para provocar la fantasía y aventura de cualquiera

Desde la cantábrica Ondarroa hicieron traer los Varona una barquita que surcaba el foso y estanque anexo para deleite de chicos y grandes y hasta para susto de algunos cuando se bamboleaba demasiado.

El medio de transporte era una moto inglesa de la marca Dunet que había pertenecido al corredor bilbaíno Arteta. Rodrigo la compró y le añadió un sidecar, así llegaban a viajar hasta seis personas.

Dice que el castillo es el conjunto fortificado mejor conservado de la provincia. Durante estos cinco siglos han pasado doce generaciones de primogénitos, todos con el mismo nombre de pila: Rodrigo.

Lo orígenes legendarios de esta fortaleza de estilo gótico con su característico foso se remontan a los tiempos de la Reconquista, hace más de mil años, cuando su principal instigador, don Pelayo, se refugió en esta casa siendo su dueño el almirante Ruiz Pérez, visigodo que construyó la primitiva torre.

La relación de la familia Varona con el cercano santuario de Angosto siempre fue buena aunque algo distante debido a la rigidez de la clausura.

El 15 de agosto, día de la Vírgen -fiestas de Villanañe- era costumbre ir a buscar a los señores con la banda de música y acompañarles hasta el templo.

El Santuario de Angosto

(Datos tomados del libro Repoblación y Religiosidad Popular en el Occidente de Alava S. IX-XIII, de Saturnino Ruiz de Loizaga.

El 25 de abril de 1089 el pastor Hernando Martín de Villanañe bajó al prado que dicen del Boral y descubrió una imagen de la virgen dentro de un pozo. Observó que el agua que caía dentro de él, del arroyo cercano, se apartaba por no mojarla, lo que tomó por milagro. Se trataba de la imagen románica de la Virgen del Angosto y este nombre se hace venir de haberla encontrado en un lugar angosto, aunque, contemplando el bellísimo paisaje donde está situado el monasterio, se comprende que debe referirse a él,pues se trata de un valle estrecho. Se cree que una riada del Homecillo (semejante a la de 1983, que elevó el nivel de las aguas más de 6 metros) pudo haber sacado a la virgen de su escondrijo, donde alguien la situó en su día por miedo a los moros, como en tantos casos de apariciones o encuentros milagrosos de imágenes marianas.

La virgen de Angosto es patrona de tres arciprestazgos alaveses y dos burgaleses, los de Losa y Tobalina.

Para buscar datos antiguos de Angosto la fuente más consultada sigue siendo el Historial de la Casa Varona de Villanañe, de Fray Miguel de Varona, terminado de escribir en 1715.

Allí se dice que en el valle de Valdegovía había una junta de caballeros hijosdalgos. ya que hasta el siglo pasado los habitantes de los pueblos de Valdegovía eran tenidos por hidalgos, es decir, nobles sin título. En los estatutos para pertenecer a esta junta se exigía limpieza de sangre y ascendencia noble. Esta junta se reunía cada año en una ladera próxima al monasterio de Angosto. Los caballeros se disponían en forma de círculo y el lugar se llamaba Crucijada de las Juntas "dos centenarias encinas perpetúan hoy el emplazamiento de aquellas reuniones".

Villanañe y Villanueva de Gobea

En el informe enviado por la Junta Administrativa de Villanañe destacan algunos datos que vienen a ampliar lo ya dicho y que consideramos interesante reproducir.

El nombre primitivo de Villanañe debió ser el de Nabia, población que debió estar ubicada en el sitio que actualmente ocupa el llamado barrio de arriba. De ahí vino "Villanabia" y luego, "Villalinage", por haber sido solar del de los Varona. Siguiendo con el texto del Historial Manuscrito de la Casa Varona, de Fray Miguel Varona, el paso de "Villalinage" a "Villanañe" se dió a petición de los propios pecheros de la localidad.

Y sonando tan dura voz de Villanage muy mal a los oydos de los pobres pacientes, se les permitió que le llamasen Villanañe.

En cuanto al origen de la torre-fuerte, antecesora de la actual fortaleza de los Varona, se transcribe el siguiente párrafo literal tomado del historial manuscrito de la Casa Varona:

"Erase el año 692 de la Redención del linage humano, de la creación del mundo 5891 y de la libertad que gozó España del pesado yugo de el Romano Imperio doscientos setenta y nueve, quedando el insigne Capitán Ruy enamorado de un sitio a quien en lengua gótica llamaron Nabia que quiere decir en español idioma "altura" y en anagrama Biana, trató de tirar las líneas para fabricar una torre-fuerte".

Este Capitán Ruiz, de estirpe germánica como su apellido denota (de "Rodericus"), hubiera sido el primer poblador de lo que todavía no se llamaba Villanañe.
Los moradores del primer poblamiento de Nabia, pagaban tributo a los Varona, que consistía, en los primeros tiempos, en un águila real y dos halcones por año. Otras obligaciones tenían:

Rollo jurisdicional en Villanañe (Alava)Como también se halla y es voz común que dos vecinos del lugar de Villanañe, tenían obligación, dos una noche y dos otra, de estar todas las noches desde 1º de mayo hasta último día de julio, con dos palos de cinco varas de largo, dando golpes en el foso que llaman la cava, y decía el privilegio: "Para que las ranas no despierten al señor".

Lo que ha dado lugar a un gentilicio burlesco: los callaranas aplicado a los vecinos de Villanañe todavía en nuestros días (4). Creo recordar que a los de un pueblo cercano los llaman los "palilleros" por ser los proveedores de estos palos de cinco varas de largo. La cuestión es, en cualquier caso, bastante hilarante.

La Picota que aparece en el escudo de la Junta Administrativa de Villanañe y que, efectivamente, existe como tal, está situada en el llamado barrio de abajo y era donde se administraba la justicia en todo el valle. Al decir "justicia" hay que imaginar que incluida la pena capital...

La pequeña Soria

Nos sorprendió bastante encontrar a pocos kilómetros de Villanañe un municipio llamadoOsma. Corresponde a la antigua Uxama Barca y hoy es un pequeño pueblo. Está situada en la calzada romana que llega hasta el Nervión. Hay - por cierto- otra Osma en Vizcaya, municipio de Mallavia. Hay otras suramericanas y un río de Bulgaria, afluente del Danubio, según la enciclopedia Espasa.

Aparte del hallazgo de Osma, el valle de Valdegobía (que fue castellano), guarda muchas similitudes toponímicas con la provincia de Soria. Es cierto que muchas de ellas pueden obedecer a la pura casualidad y no queremos extraer ninguna conclusión, nos limitamos a señalarlo.

En la comarca o cercanías tenemos pueblos como Salcedo (fue solar de los Salcedo, de gran tradición en la historia soriana), Fontecha, Castillo de Sopeña, Espejo, Fresneda, Angosto, Acosta etc. En Alava está Pipaón, que es el nombre de un despoblado soriano.

 

(1) En el libro ALAVA EN SUS MANOS (Arabako Kutxa. Dirección y coordinación Armando Llanos Ortíz de Landaluce), Publicada en 1983, se la llama también María Pérez de Cárcamo, aldea cercana en el mismo valle de Valdegovia. (Pág. 74)

(2) Leyendas de Soria. Librería Las Heras, Collado 38, SORIA

(3) En el libro antedicho (pág 118) a los Varona se les llamada indistíntamente así o "Barahona".

(4) Hay una gran curiosidad por este tema de los gentilicios burlescos en el valle de Valdegobia y mientras estábamos allí, Antonio Ruiz adquirió una camiseta donde venían todos los gentilicios de la comarca acompañados de graciosos dibujos. Por pura curiosidad hicimos una pequeña encuesta de urgencia y encontramos buen número de gentilicios parecidos a los sorianos. De los llamados "ballenatos" o "ballenas" (hay cinco pueblos alaveses al menos que llevan este getilicio) se cuenta la misma chocante historia que de Velilla de la Sierra y Castilruiz en Soria: que bajaba un tonel por el río y acudieron a dispararle los vecinos con escopetas pensando que era una ballena. Se añade la circunstancia de un cojo que llegó el último, cuando los demás se habían dado cuenta del error, a pesar de lo cual quiso dispararle. Muchos otros gentilicios burlescos alaveses coinciden- curiosamente- con equivalentes sorianos.

© María Villanañe
publicado en este número

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