Valonsadero
Flores para compartir, amar, o morir

Flores para compartir

Flores para amar

Flores para morir



Por si a alguien le interesa

En la serie Flores de Valonsadero hemos ido presentando una pequeña muestra (en cantidad y en tamaño) de la amplia gama de flora y polinizadores que se pueden observar en Valonsadero. En ese sitio tan próximo a Soria capital y posiblemente por eso tan desconocido. No será por no visitarlo; somos muchos los que nos acercamos a él en diversas ocasiones, unos andando, otros corriendo, otros en bici, y otros en coche, cada uno como quiere, o puede.
Unos van a pasar el día, otros la mañana, otros van por la tarde, y algunos sólo para un rato. Cada uno cuando quiere, o puede.
Y así debe ser, todos somos libres (de momento) para disfrutar de Valonsadero a nuestro ritmo y a nuestro modo.
Así pues la pretensión de las imágenes que hemos mostrado no es la exponer unas fotos magníficas (que no lo son), ni artísticas (que tampoco son), tan sólo se pretende mostrar parte de lo que se puede ver si se observa, pues hay cosas que por mucho que miremos no veremos si no observamos; e incluso hay detalles que aunque lo observemos sólo en una foto los conseguiremos apreciar (es el caso de los piojillos y pulgones, que resulta difícil apreciarlos in situ).
Obviamente sé que no todo el mundo es como yo, y que yo no sea capaz de percibir aquello que está a simple vista no implica que los demás no lo vean, no pretendo molestar a nadie.

Una legua era el camino que se puede recorrer en una hora; pues bien, a legua y media de donde vivo está el centro de Valonsadero: la Casa del Guarda. Difícil será encontrar a alguien que viviendo en la capital soriana no haya estado allí, y a su linde puedo llegar en 45 minutos más o menos. Ahora bien, si esos otros 45 minutos, ya dentro del término valonsaderil, los recorriera al mismo ritmo no podría haber observado lo que hay en el entorno más allá de ver árboles, praderas, algún corral y ruinas de otros, los roquedos, y las magníficas vistas que desde algunos puntos se ven. A ese ritmo hubiera sido incapaz de recopilar la variedad de flores recopiladas actualmente, y menos aún a sus inquietos polinizadores.
No hace falta una gran cámara fotográfica (la mía es una compacta), ni tampoco conocimientos fotográficos, tan sólo enfocar y disparar.
Las flores, si no hay aire son relativamente fáciles de fotografiar. Los bichos ya es más complicado sin medios apropiados; pero para andar por casa con tal de que se vean y no estén movidos... a mí ya me vale. Ahora bien, hay que armarse de paciencia porque, no entiendo por qué razón, no suelen quedarse quietos para la foto.
También sirve la cámara del teléfono para estos menesteres, si se está acostumbrado a usarla; yo probé en cierta ocasión y las fotos que conseguí centrar salieron bien; pero el problema era que estando acostumbrado a colocar la cámara con el bichito centrado en el objetivo (a una distancia no mayor de 30 centímetros), al colocar el teléfono en una posición parecida la foto salía totalmente descentrada por tener el objetivo en una esquina. Así pues, esa modernidad es válida, pero para quien esté acostumbrado a usarla.

Con este soliloquio tan sólo quiero decir que hay un patrimonio natural en Valonsadero prácticamente desconocido para algunos sorianos. Que resulta casi cómico pretender ser reserva de la biosfera sin saber qué hay a 20 minutos en coche de la capital; porque da la impresión de que respecto a la flora de este enclave hay bastante desconocimiento.
Si alguien como yo ha recopilado cerca de 500 flores que parecen ser diferentes, aunque el 20 por ciento estuvieran repetidas, estaríamos hablando de 400 especies diferentes de flores; estaríamos hablando de que en algo más del 1% del territorio de la provincia se localiza más del 25% de su flora catalogada, y esto sólo considerando lo que conoce un profano.
Ahora bien, como siempre, dirán ¡qué va a decir ése, si no sabe de lo que habla!
Bueno... ¡todo lo que hemos mostrado está en Valonsadero! Su observación no es incompatible con las cañas, el huevo con chorizo o el torrezno de la Casa del Guarda, no es incompatible con las actividades juveniles, ni las florísticas con las infantiles; tan sólo es otra forma de ver ese entorno natural ¡sólo hay que observarlo!


Pantallazo reducido de la página web Flores de Valonsadero (inédita y olvidada)
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(Marzo - 2024)

Autor: José Ignacio Esteban Jauregui