Adrián Martínez Tierno

poemas

A GLORIA FUERTES

Como proa de nave decidida,
que sin temor hiende la mar embravecida,
así, arrollando con ternura,
caminó Gloria Fuertes por la vida.

Se nos fue la Niña Grande,
la poeta de guardería
como ella se definía.
Poeta libre y controvertida,
derrochó humor y simpatía
con su voz enronquecida,
alegre a los niños dedicó,
su candorosa poesía.

© Adrián Martínez

 

En el centenario del nacimiento de la poeta Gloria Fuertes, Adrián Martínez Tierno ha querido homenajearla enviándonos este poema que cuenta ya con diecinueve años. Gloria Fuertes fue una mujer notable que dedicó buena parte de su vida a derramar alegría entre los niños y voces de paz entre todos. El autor del poema A GLORIA FUERTES, Adrián Martínez, es un luchador, un trabajador desde muy joven, afable con quienes él considera que se lo merecen (y acierta mucho), con un gran sentido del humor y dos pasiones (además de la familia), los fósiles y la poesía. Su importante proyecto de un museo de fósiles no pudo nunca llevarse a cabo pese a luchar por él, y duerme el sueño de los justos.

 

 

A los mayores

Cuando por lejanos, los recuerdos
confundas con leyendas.

Cuando los pies sientas cansados
de caminar por tantas sendas.

Cuando por la edad, el horizonte
se nubla de tristezas.

Cuando te encuentres sediento
y ausente de ternezas.

Busca de un niño la mirada,
y en ese océano de candor y alegría,
sentirás renovada tu energía
y de ternura tu sed saciada.

Desaparecerá tu añoranza,
notarás tu ilusión renacida,
en tus venas la primavera florecida,
y recobrada la paz y la esperanza.

© Adrián Martínez Tierno
Soria, 2008

 

Poema

Hay silencios llenos de sonidos.
Suena el silencio
del remanso del río,
suena el silencio
que da miedo,
que da frío.

¡Ay mi Soria amada,
la eterna marginada!
La de las casas hundidas
y aldeas abandonadas.

Tienen que emigrar tus hijos,
¡no eres capaz de ayudarles
cautiva de plazos fijos!
Sin pulso, sin coraje,
sin ilusión,
sin brío.
Se me encoje el corazón
y oigo el silencio del frío.

© Adrián Martínez Tierno
Soria, noviembre 1999

 

Nuestra alameda en otoño

Luce el cielo su más bello azul
en la festiva y otoñal mañana,
¡hermosa es nuestra alameda soriana!
Pinos, álamos, tilos, sauces… y algún abedul,
fuentes, jardines, y la preciosa pradera,
todo inundado de color y mágica luz.
Llama de San Francisco la campana,
nos recuerda, que a todos nos espera
el que está clavado en la Cruz.

Se presiente la cercana helada,
ya se desprende del árbol la castaña
descubriendo sus cortezas rojas,
juegan las ardillas en la enramada,
hay en el aire olor de caídas hojas,
con el frescor de la aguada de la mañana
trasciende una fragancia grata y extraña.
En un banco, al Sol, dormita una anciana,
¡alegre repica de San Francisco la campana!

© Adrián Martínez Tierno
Soria, 5 de noviembre de 2007

 

 - Dos poemas más de Adrián Martínez:
El olmo muerto
Pinceladas machadianas

SUMARIO

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