In Memoriam - Avelino Hernández

 

Avelino Hernández, Mallorca y Soria

Isabel Goig Soler

 

Última entrevista a Avelino

Avelino Hernández Lucas
Y la paramera se tornó azul...
Javier D. Narbaiza

 

El último viaje de Avelino

Hace ya tiempo que todos sabíamos el estado de gravedad de Avelino, también él, pues en la carta que recibimos el mes de febrero, sólo cinco meses atras, decía que seguía manteniéndole el pulso “al jodido cáncer”, y se despedía enviando un abrazo y “a ver si es posible que sea hasta pronto”.

La verdad es que nosotras le tratamos muy poco, apenas le conocíamos, y la carta a la que hacemos referencia era de agradecimiento por el trato dado en nuestra página a sus libros y de petición de un enlace a su recién estrenada web, regalo de su sobrina. Pero eso poco importa, pues en general a los escritores se les conoce por su obra.

De todos sus libros, (algunos comentados en nuestra sección de Biblioteca) recordamos con especial cariño el de La Sierra del Alba:

" A veces, por la noche, me despierto sobresaltada. Oigo que por las calles desiertas del pueblo abandonado vaga el lamento de una mujer.

Me levanto, y desde la ventana de la casa que hemos reconstruido escucho en silencio. Se siente sólo el rumor constante del viento en las encinas del monte y, en la fuente, el caer del agua.

Pero yo sé que por las calles desiertas del pueblo abandonado vaga por las noches el llanto afligido de una mujer.

Es la Sierra del Alba que llora porque no ha podido alimentar a sus hijos".

Así finaliza el libro, y ese último capítulo, de belleza cautiva, nos confesó, una tarde en El Burgo de Osma, que era uno de sus textos preferidos.

Gracias a él nos empeñamos en conocer los pueblos deshabitados sobre los que tanto hemos escrito. Con el tiempo, junto con Antonio Ruiz y su Lada, llegamos a hacernos fieles de esa zona y algo egoístas con el descubrimiento, pues a pesar de escribir sobre ellos y mostrar imágenes, evitamos dar excesivos datos sobre la ubicación, como si sólo nosotros fuésemos sabedores del lugar exacto del tesoro. En fin, cosas de niños, de esos niños a los que Avelino Hernández le gustaba dirigirse y a los que fascinaba.

Se ha escrito, y se escribirá, mucho sobre él, personas que le conocieron y que conocen a fondo su obra. Nosotras, desde aquí, sólo queremos recordarle y saludar a la familia. Dicen que nadie muere mientras alguien le recuerde, por lo tanto los libros de Avelino estarán siempre para recordarle y para recordarnos que amó a su tierra y murió, como hombre libre, frente al mar, pero siempre con Soria en el corazón y, sobre todo, con su Valdegeña natal, de donde también era oriundo su tío, don Florentino Zamora Lucas, otro personaje soriano.

Buen viaje, Avelino.

Isabel y Luisa Goig

 

Avelino Hernández Lucas

Nac en Valdegeña, Soria, en septiembre de 1944, (y en julio de 2003, no volvió de su último viaje) fue secretario general de la consejería de Educación y Cultura de la Junta de C. y León, director técnico del programa "Culturalcampo", director de actividades del Municipio de Aranjuez y director de estudios y promoción cultural de Castilla y León. Era miembro del consejo de dirección de la Universidad Rural Europea.

Ha publicado, entre otros, Donde la vieja Castilla se acaba (1985), La historia de San Kildán (1986), Aún queda sol en las bardas (1984), Crónicas del poniente castellano (1986), La Sierra del Alba (1990), Campodelagua: sonata en cuatro movimientos, (1989), Viaje a Serrada (1992), El día que lloró Walt Whitman (1994), Una casa en la orilla de un río (1998)...

La trayectoria de este narrador soriano es ya bastante dilatada, desde que, en 1981, su Una vez había un pueblo le lanzara a una cierta notoriedad local y regional (este libro, la editorial Soria Edita, lo ha vuelto a poner en circulación en una nueva edición con fotografías de Joan Bennasar). Desde entonces parece haberse especializado en la literatura infantil, aunque muchas de sus obras son dirigidas a adultos y tienen, a nuestro juicio, entidad literaria más que suficiente. El salto a la primera línea de la narración nacional no obstante no se ha producido todavía. Cierto es que, aparte de los campos citados, Avelino ha coqueteado con la teoría social y es uno de los introductores en nuestro país de la llamada "animación sociocultural" concepto del que, por cierto, discrepamos cordialmente, como él bien sabe. Hay que tener en cuenta también los libros de viajes, donde quizá Avelino alcanza su mejor tranco, un poco en la tradición de Ferrer Vidal y otros. Nos referimos, como no, a Donde la vieja Castilla se acaba donde se trenzan los itinerarios con las meditaciones literarias. De este tenor son también sus Crónicas del poniente castellano su Viaje a Serrada y un par de guías, la última de las cuales Soria, está publicada por la editorial Júcar.

Nuestra provincia aparece, entre otros, en La sierra del Alba (donde, por cierto, tiene la humorada de incluir a Antonio Ruiz Vega como personaje literario) o El Aquilinón libro éste último donde quizá se fuerce algo la nota del tipismo a toda costa y que ha dado lugar a cierto epigonismo no muy brillante.

Desde hacía un tiempo Avelino parecía haber dado un giro copernicano a su carrera literaria y personal trasladándose a vivir a la isla de Mallorca, lo que no resulta baladí, según explicaba él mismo en una carta publicada en ABANCO/COSAS DE SORIA. Veíamos a Avelino ya muy alejado de pasadas veleidades políticas, mucho más centrado en lo literario y en busca de un intimismo, dedicado a la vida contemplativa y a ir plasmando, con un ritmo creciente, sus vivencias, a juzgar por los libros que nos iban llegando...

Antonio Ruiz Vega

 

Avelino Hernández y Valdegeña por los alumnos del IES "Grande Covián" de Zaragoza

Libros reseñados de Avelino Hernández en soria-goig.com

Casos y Cosas de Soria
Donde la Vieja Castilla se acaba
La Señora Lubomirska regresa a Polonia
La Sierra del Alba
Myo Cid en tierras de Soria
Soria
Una Casa en la Orilla de un Río

Web de Avelino Hernández Lucas

SUMARIO

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