Pedro Sanz

Notas biográficas     Entrevista
Novelas: La fórmula esenia (primer capítulo) - Muerte a mano airada (primer capítulo) -  En el corazón del Rodeno (prólogo)
El resplandor de las hogueras (novela histórica en Historia de Soria)
Relatos: Albocabe  - El triste fin de La Cabrejana (anexo a la segunda edición de  Muerte a mano airada) - Apología del retrete castellano - Don José alias "Parrita" - El último lobo - Las chicas de Ilale - Susana, la bruja de Barahona - Asesinato en el gallinero - Pleitos tengas - La hora de la mujer - Viajar en la "exclusiva"  - Eugenio Torralba: El soriano más famoso
La graciosa historia del rebuzno (pasillo cómico en homenaje a Cervantes)
Poemas: Seis poemas y un soneto
Artículos: In Memoriam José García Nieto  - Ruta Literaria La Laguna Negra
Pueblo a pueblo: Almenar  - Covaleda
Comentarios de sus libros: La fórmula esenia -  Muerte a mano airada  -  Muerte a mano airada (2ª edición)  - Sucesos de la Guerra de África - Maquis en el corazón del Rodeno

entrevista

Pedro Sanz, un *breto romántico

Pedro Sanz es, desde el inicio de la aventura literaria que fue el antiguo Un Rincón Del Patio, otro de nuestros queridos y fieles escritores de estos Senderos Imaginados.

Pedro es grandote, de Covaleda; tiene una imagen de ogro amable y es un excelente conversador. Y aunque él no lo sepa, sus alumnos (porque es maestro) y lectores hemos descubierto que tiene un corazón romántico. Quizá a sus pequeños monstruos les falte un poco de ternura y quizá, también, la mirada un poco más comprensiva de su creador... pero el hálito que hace pasar sus páginas nos devuelve parte de la primigenia esencia del romanticismo.

Como autor cuenta con una buena enramada de cuentos para todos los gustos, cuatro novelas ya publicadas: La Fórmula esenia, Muerte a mano airada, , amén de un montón de historias variopintas que pululan por sus archivos de las que Cinco cuentos vividos (recuerdos de Guinea) pronto verán la luz en un próximo manual; uno de ellos : Las chicas de Ilale ha sido seleccionado y publicado por la editorial Hatier (Paris) dentro de una colección de relatos africanos.

Recién estrenado 2002, aparece el último libro de Pedro Sanz, Sucesos de la Guerra de África, en la colección COSAS DE SORIA, el relato que le toca más de cerca por ser de la tierra: la historia vivida y manuscrita de un soriano que anduvo perdido en la guerra de Marruecos allá por el año 1860 y que salvó el pellejo de milagro: su bisabuelo Clemente Borobio.

Todo empezó cuando se decidió a colgar unos cuentos en la red para predicar con el ejemplo, como manda el ser un buen maestro, ya que es profesor de literatura en un instituto de L'Hospitalet en Barcelona, y no ha parado hasta publicar su primera novela internáutica: Yo, el verdugo que tiene por protagonista a un soriano montenegrino y está ambientada en la época inquisitorial (Logroño, 1610) de cuando andaban a la quema de brujas por las cuevas de Zugarramurdi.

Y en esto que pareció su primera novela juvenil.

Háblanos de esta primera experiencia, llamada La fórmula esenia.

Esta novela es fruto de un empeño personal por traer a la lectura a aquellos chavales que habitualmente no leen. Y para ello me reinventé ese mundo mágico que nos proporciona Internet, como es el poder viajar a través del tiempo como si se tratara de una realidad (virtual) histórica que tanto apasiona a nuestros jóvenes. El truco fue diseñar un juego de rol –tan de moda entonces- que le llega a un chico por el correo electrónico, y a partir de ahí decide investigar y participar en él "a ver qué pasa". La historia se dispara cuando aparecen amenazas, persecuciones, caballeros templarios, viajes a Jerusalén, esoterismo, encuentro misterioso en el antiguo monasterio del Cañón del Río Lobos... En ese "marco incomparable" que dicen los locutores tratan de comprobar el poder mágico de una fórmula ancestral (la esenia) traída por unos supuestos peregrinos; luego vendrá la venganza, etc., porque aquí hay de todo. Se asemeja a una novela de aventuras paralelas: a los chavales estos temas les apasionan.

Me parece Pedro, que éste web tiene mucho que ver con tu reencuentro literario con Soria ¿me equivoco?

Soria, los recuerdos vividos, lo que te queda en los ojos cuando estás lejos... Soria es literatura: estoy harto de oírselo decir a mis colegas cuando la visitan, aunque más de un soriano no piense lo mismo por el mero hecho de vivir "dentro" de ella; lo sé; pero eso no significa nada. Es cierto que Soria me cala hondo y me interesa, y la cultivo con esmero. Soy proselitista en la medida que puedo. Y lo que rodea a Covaleda me motiva más todavía, me provoca el escribir en prosa, en verso, en lo que sea. De Soria me interesa todo: su cultura, su historia, sus piedras y sus gentes. Y su porvenir.

¿Qué supuso para ti participar y ganar el I Premio de Narrativa Soriana "Gervasio Manrique"?

Ésta pregunta es una diana certera en mi autoestima (espero que no se me vea como un insoportable chauvinista, por favor) porque la idea promovida por vosotros (Antonio Ruiz, Isabel Goig, tú misma y el grupo de amigos intrépidos que andáis en ello) de crear un premio que sacara a la luz escritores de la tierra me pareció, simplemente, genial y arriesgada, porque era romper ese diletantismo espurio de no querer entrar a valorar lo propio por fomentar lo foráneo. En este sentido sois los mejores: Antonio está harto de denunciarlo en la revista Abanco y yo de leerlo. Me lo dijo Sánchez Dragó en un momento de vinos la misma noche del evento: "Mira, Pedro, dar un premio a un soriano como tú es como dármelo a mí mismo". Me pareció de perlas, y que yo ganara el primer premio pues confirma lo que pienso, al margen de que se me pueda tachar de oportunista interesado, que no lo soy: el premio me halagó, y mucho.

Muerte a mano airada (leyenda del tío Melitón) entronca con uno de nuestros "géneros románticos" por excelencia (el otro sería la guerra civil española): el bandolerismo. Melitón pertenece a esa saga de raíz hispánica que dejó sembrado de lobishomes nuestro panorama mitológico. Cuéntanos cuándo y cómo se gesta y se pare un personaje como Melitón.

Pues fue en el verano de 1999. Andaba por Covaleda, mi pueblo y el suyo, y tenía ganas de hincarle el diente a esta historia que conocía de niño por relatos de mi padre y abuelo, para darle un poco de forma literaria, atractiva, y que no se perdiera como suele suceder con tantas otras leyendas. Me basé en documentos auténticos que había investigado mi primo Víctor Algarabel, y publicado un romance muy pomposo sobre el mismo tema. A partir de ahí, mi amigo Melitón fue tomando forma: la del facineroso que no supo medir el riesgo sabido de que quien la hace, la paga, que era la ley del monte en 1850 cuando sucede la historia.

Sé que un personaje como Melitón no puede atraer simpatías..., pero a mí me quedó un pequeño resquemor cuando leí la novela y es que no me dejaste en ningún momento ponerme un poco de su lado, ¿por qué la voz del narrador no mostró una imparcialidad?

Tu crítica es acertada porque eres una romántica empedernida, pero resulta demasiado literaria, formal, para un relato de estas características. Me explico: el narrador objetivo tendría más cabida si lo hiciera cualquier otro, tú misma, tomando los hechos y enfocándolos con tu sabio hacer, dando opción a que cada personaje fuera marcando su rumbo "maldito" sin ideas preconcebidas. Pero yo no; desde los cinco años tengo muy claro que "el Melintón" –como se dice en mi pueblo- era la reencarnación del mal. Y no había opciones, no había tregua para su felonía. Mi abuelo no se podía equivocar y mi padre mucho menos. Yo sé que mi punto de vista es el que gusta a los que han leído el relato en Covaleda y te voy a decir algo más: a mis paisanos no les parece bien que "La Cabrejana" salga tan bien parada en él porque para ellos Francisca García, la Cabrejana, -además de ser una forastera- era la mala de verdad: Melitón, al fin y al cabo, un pobre hombre mal aconsejado... Ya ves cómo varía el punto de vista según quien lo tome. Por eso el narrador objetivo al que tú te refieres me queda un poco a desmano, lo que no significa que los hechos que cuento sean absolutamente ciertos. Y Melitón era culpable, de eso no hay vuelta de hoja.

Yo, el verdugo es tu última novela que, de momento, será publicada sólo en Internet. ¿Qué te decidió a dar el paso a una editorial virtual?

Si dijera que las facilidades, sería lo cierto. Esta novela la escribí de un tirón fruto de las lecturas sobre el mundo alucinante de las brujas en el que me introdujo Sánchez Dragó cuando contaba sus viajes experimentales por el norte. El tema apasiona en cuanto te metes en él con un poco de seriedad. Cogí los bártulos, me fui a Zugarramurdi –viaje que aconsejo a cualquiera que quiera gozar-, compré literatura de Caro Baroja, busqué actas de la Inquisición, etc., y me puse a escribir. Es una novela fácil, de lectura sugestiva. La acabé y me animaron a que la presentara. Pasó un tiempo de reposo en que dudaba si dejarla o tomarla. Y al fin, los de la editorial libroline.com me convencieron para que se la enviara: y ahí está. Al ser una novela basada en hechos históricos gusta por lo que tiene de verdad aunque parezcan increíbles.
El protagonista y punto de vista es lo novedoso en este caso: se trata de un verdugo que está a punto de morir por la peste y recuerda el terrible Auto de Fe que tuvo lugar en 1610, en Logroño. Él fue protagonista a la fuerza, evidentemente. Pero pasados cuatro años de la quema se demostró que todo había sido un burdo error y, claro está, ya era demasiado tarde para remediar a los quemados... La última víctima de tanto daño fue el propio verdugo.

El tema de esta última novela es La Inquisición, sabemos que el tema brujeril no te es ajeno, puesto que en Susana, la bruja de Barahona ya estás en ello. ¿Este interés surge de alguna historia en particular o enlaza con el que ya muestras en La Fórmula Esenia, por esas etapas oscuras de nuestra historia?

Cuando escribí el relato de Susana, la bruja de Barahona, ya tenía un cierto bagaje literario sobre la Inquisición y su historia: digamos que me fue fácil reconstruir la leyenda de esta bella "hechicera" de la que me enamoré platónicamente. Mi interés general por el tema de las brujas es algo que me viene dado por haber vivido durante algunos años en el País Vasco, creo yo, donde la literatura brujeril es abundante, los lugares muy conocidos, se festajan las fiestas de la Dama de Amboto, aparecen las sorguiñas y sus pócimas, los akelarres... En fin: ese mundo esotérico me atrae como le pasa a mucha gente que piensa que lo arcano es real y trascendente, que forma parte de nuestro oscuro pasado, el más allá mágico en el que muchos creen. Yo sólo escribo y leo.

Y por último cuéntanos tus proyectos

Lo más inmediato que tengo en la pantalla del ordenador son dos trabajos: uno acabado (aunque sin pulir) que es la historia de un diablo: ASMODEO, el famoso Diablo Cojuelo, que vuelve a la tierra después de largos siglos de silencio y se encuentra con un chaval que lo libera, una vez más, de la sempiterna redoma en que está cautivo a cambio de que le cuente su laaaaarga vida (es eterna), las etapas y experiencias por las que ha pasado hasta llegar a nuestros días. Y desde el Paraíso hasta hoy Asmodeo va haciendo un repaso de sus momentos estelares. Trato de hacer un relato ameno, gracioso e instructivo ("deleitar aprovechando" que decían los clásicos del siglo XVI). Como ves, no dejo de moverme en los entornos de la literatura juvenil, que es la que más me aprovecha.

Y otro proyecto, apenas esbozado, es mi interés por los "maquis" –del que sé que Isabel y tú estáis en ello-, un grupo de románticos, como bien decías al comienzo, que se jugaron la piel por las sierras de Albarracín (Teruel) y algunos la perdieron. Atañe a gente que me es conocida y por eso quiero hacerlo bien. Estoy en fase de documentación.

Siempre tengo algo entre manos. Y que no falte un buen libro que leer.

*breto es el apodo con que se conoce a los habitantes de Covaleda. Algún día Pedro nos explicará porqué, ¿verdad?.

Celia Duañez

 

¿Esto es una autobriografía?

Que a uno le tilden de ser peor que Barrabás podría entenderse como un insulto, aunque en mi caso era una obviedad por tratarse de un chico pendenciero, desobediente y rebelde: o sea, un Barrabás, que los bienintencionados enseguida matizaban con: “pero de buen corazón”…

Me dediqué al estudio (el Barrabás lo dejé encadenado en Covaleda, Soria, entre sus montes y valles frondosos, con el que me revestía en tiempo de vacaciones) en la Universidad de Deusto y Barcelona llegando a Licenciarme en Filología Hispana y Románica,  lo que me empujó a la enseñanza, labor en la que sigo desde mi temprana juventud.

La afición a escribir se me desató en la “mili” (¡quién lo diría!), donde el tedio más absoluto me puso en brazos de novelas y versos a los que dediqué horas y días, “de claro en claro y de turbio en turbio”, cosa que nunca agradeceré bastante al ejército. De ahí vienen mis primeros intentos poéticos y algún cuentecillo que sirvieron para foguearme.

Pasaron los años y llegaron algunos títulos serios y premios (que siempre halagan): Las chicas de Ilale (Ed. Hattier, París), La fórmula esenia (Ed. Carena, Barcelona 1999), Muerte a mano airada (1ª Edición en Cosas de Soria, Soria 2000; 2ª Edición Carena, Barcelona 2004), Sucesos de la Guerra de África (Ed. Cosas de Soria, Soria 2002).

Relatos como El último lobo y Susana, la bruja de Barahona (Premios Gervasio Manrique de Narrativa Soriana), Albocabe (Finalista del Premio Hucha de Oro, Ed. Nostrum, Madrid) y otros muchos que tengo por ahí como hijos pródigos mostrando a las claras mi afición por el relato corto.

En estos días estoy publicando una “novela por entregas” (El resplandor de las hogueras: memorias de un verdugo) tratando de rescatar esa vieja fórmula literaria que arranca con los románticos y que debiera florecer con fuerza en internet, medio ideal para crear páginas imaginativas como soria-goig.com, que puede colmar las expectativas de cualquier buen lector. 

                                                                       Hospitalet, Día del Libro, 2004

Pedro Sanz Lallana

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